Es la primera vez que escribo aquí y no seré yo quien hable, sino mi corazón. No es mi aliento, ni mi poesía, sino el recuerdo de una voz -no tan lejana- la que quiero compartir con vosotros; estas palabras que son símbolo de mi sevillismo.
Justo ahora, justo ahora que tenemos roto el corazón, que parece que todo se va a pique... Justo ahora toca recordar cuál es nuestra pasión por este nombre que suena así: Sevilla.
Como el pálpito de la sangre roja y blanca que empuja mis sentidos y mi sevillismo. Morirá mi corazón, pero quedará tu escudo.
A mi me basta tu nombre sonándome aquí: Sevilla.
A mis amigos Antonio y Miguel Ángel, corazones que son De Granito.