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jueves, 10 de mayo de 2012

Achúcarro, el medio centro adelantado a su tiempo, nuevo dorsal de leyenda en Nervión.


Mi memoria visual apenas alcanza a recordar las últimas temporadas en activo de Ignacio Achúcarro Ayala, un futbolista paraguayo que se apropió, hace más de medio siglo, la posición de medio centro, algo tan importante en el fútbol actual. Con un porte inconfundible, pelo rubio cortado a cepillo, fornido, recio y con un físico imponente, Achúcarro era el encargado en aquel equipo de “la delantera de cristal” con Dieguez, Antoniet, Pereda y Szalay, de poner freno a adversarios tan temibles como Puskas, Di Stéfano, Kubala  o Gárate.

Achúcarro arribó a Sevilla en el otoño de 1958, el mismo año en el que fue inaugurada nuestra bombonera y cuentan las lenguas antiguas, que su debut, el 26 de Noviembre de ese año contra el Athletic Club de Bilbao de Piru Gainza, fue suficiente para que el paraguayo entrara definitivamente en el corazón del sevillismo. Ganó el Sevilla por 3-2 y ese rubio de pelo ralo, levantó con su pundonor, sacrificio y entrega, aquel partido que el Sevilla perdía al descanso por 2-0.

Achúcarro atravesó el charco desde su Paraguay natal, tras disputar y destacar con la selección paraguaya (la albirroja), en el Mundial de Suecia de 1958. Su destino estaba apalabrado con el FC Barcelona, pero una gestión de la directiva de la época hizo que Achúcarro tomara rumbo a Sevilla para formar, junto con el inolvidable Manolito Ruíz Sosa, una de las líneas medias más importantes de la historia del Sevilla Fútbol Club.

Achúcarro formó parte de aquella legendaria alineación sevillista de los años sesenta en la que nuestros padres y abuelos recitaban de memoria: Mut, Juan Manuel, Campanal, Valero, Ruíz Sosa, ACHÚCARRO, Agüero, Diéguez, Antoniet, Pereda y Szalay. El equipo lo dirigía uno de los entrenadores más carismáticos de la historia del Sevilla, el barcelonés, Luís Miró

Aquél futbolista con pinta de gladiador, fue nuestro Poulsen o nuestro Medel en la década de los sesenta. Y cuando le llegó la hora de la despedida, Achúcarro ya había jugado 278 partidos oficiales con la camiseta del Sevilla Fútbol Club, el único equipo español al que perteneció en toda su dilatada y amplia carrera futbolística durante 10 años. 

Todavía recuerdo aquel partido. Yo era un chaval de 14 años y el club le organizó un partido homenaje contra un equipo de su tierra que se encontraba de gira por España: el Guaraní. La escuadra aurinegra, se lo llevó de vueltas a su pais, a su barrio  de Tembetary en Asunción, para formar parte del equipo del Olimpia, su primer amor futbolistico con el logró clasificarse para la Copa Libertadores de 1969.

Este hombre que hoy ha recibido el homenaje del club, es Achúcarro, nuestro “Dorsal de Leyenda” que con el número seis a su espalda, continúa, tras Arza, Bustos y Campanal, la legendaria lista de futbolistas que dejaron en el club más grande del Sur de Europa, su impronta, su clase, y su huella.

Quiere las circunstancias, que Achúcarro haya sido homenajeado el mismo día que se cumplen seis años de la final de la UEFA en Eindhoven, uno de los momentos inolvidables en la memoria colectiva del sevillismo, y sin duda alguna, uno de los días más importantes para el 
fútbol en Andalucía. 

sábado, 5 de mayo de 2012

Y parece que fue ayer….


Pero hoy dice adiós tras no sé cuantos goles, muchas tardes gloriosas de fútbol, y siete títulos bajo el brazo, el mejor jugador del Sevilla Fútbol Club que han visto mis ojos salir por la bocana de los vestuarios del Ramón Sánchez Pizjuán. Bajo esa gloriosa casaca blanca de mi equipo y con el escudo de Nervión en el pecho, Frederick Kanouté ha regalado al sevillismo los años más felices de nuestra historia reciente. Kanouté nos ha hecho sentirnos orgullosos de ser sevillista, hemos presumido de tener en nuestras filas a algo más que un futbolista y para muchos de nosotros, al menos para mí, ha sido el futbolista más grande que yo he visto vestido de sevillista en mis cerca de sesenta años de vida.

Esta noche le diremos hasta siempre y os aseguro que viviremos en Nervión uno de esos momentos mágicos para todo el que siente en rojiblanco. Se despide de su afición, la leyenda, el futbolista que nos llevó a disfrutar de la gloria aquí en la tierra, uno de los profesionales más integros que ha pisado el césped de nuestra bombonera, el hombre que hizo del fútbol un instrumento para conseguir la felicidad de los demás, el abanderado de toda una época gloriosa que quedará marcada con tinta roja indeleble en los libros de historia y en la memoria histórica del equipo más grande del sur de Europa.

Hoy marcharemos a la casa de todos lo sevillistas, a la morada de los FIELES DE NERVIÓN, para decirle HASTA SIEMPRE, a Frederick Kanouté. Poco nos importará la dureza deportiva del momento, las circunstancias negativas que rodean al club en esta coyuntura negativa, la dolorosa derrota ante el eterno rival,  el desasosiego que nos produce esta nefasta campaña deportiva, la enorme desilusión de quedarnos fuera de los puestos europeos tras ocho años consecutivos, o de constatar la incertidumbre que rodea al futuro del club, porqué a pesar de todo eso, hoy es el día de  estar con Kanouté.

Tu no lo viste jugar Papá. Pero te aseguro que hubieras disfrutado de ese futbolista como disfrutaste con Arza, Pepillo o Campanal. Te aseguro que hubieras aplaudido a rabiar cada vez que este gigante, con corazón de niño africano, levantaba sus brazos al cielo cada vez que perforaba la meta rival.

Hace hoy 9 años que subistes al tercer anillo, Papa. Y parece que fue ayer.

Un beso de mamá y tus tres hijos, estés donde estés. Nunca te olvidaremos.  

sábado, 18 de junio de 2011

Renato, jugador de Leyenda

Charles Dickens dijo : "Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes."

Con esta frase quisiera dar sentido al post que hoy dedicamos a un jugador de leyenda.

Hace relativamente poco tiempo, un amigo nuestro nos comentó qué cómo era posible que De Granito no tuviese un post dedicado al jugador extranjero que más veces había vestido la elástica de nuestro Sevilla Fútbol Club, no supimos qué contestar, "falta de tiempo", "pocas ganas de escribir"...fueron algunas de las respuestas que dimos a este gran amigo nuestro.

Por nuestro amigo, por el jugador, por la pasión sevillista que nos une cada día, por nuestras conversaciones de fútbol, por las discusiones, por las vivencias, por todo a la vez, hago este post tal y como me lo pide el corazón, y no pretendo que sea el típico post de datos, números, goles, etc., sino más bien, un recuerdo a las sensaciones, a lo vivido, a la proyección transmitida hacia mi sentimiento sevillista por parte del jugador al que rendimos este pequeño homenaje.

Queda claro pues que lo que en este post se plasme, serán mis sensaciones personales y no las de los demás, aunque a continuación me permita el lujo de hablar en plural, ya que entiendo que mi pensamiento y mis sensaciones respecto al jugador que entra en nuestro blog en la etiqueta de "Jugadores de Leyenda", pudiera ser muy similar a lo pensado y sentido por muchos sevillistas, basándome por supuesto en conversaciones personales mantenidas a lo largo de estos años atrás.

Dice la "wikipedia" que Renato Dirnei Florencio es un jugador que nació el 15 de Mayo de 1979 en Santa Mercedes, Brasil, y que juega de centrocampista, dice también que empezó su carrera en el Guaraní en 1998, que a los dos años fichó por el Santos FC, y que en el año 2004 llega a Europa de la mano del Sevilla Fútbol Club, indicando a continuación los títulos que consigue con nuestro equipo y ahí termina la información que le dedica esta enciclopedia global, corta a mi entender.

Repetir aquí los títulos y números conseguidos por Renato con el Sevilla FC, no sólo es reiterar lo que todo el Sevillismo ya conoce, y en el fondo de mi corazón rojiblanco, creo que el nombre de Renato, va mucho más allá de Copas, Títulos, Finales, Goles, etc.

La wiki dice que llega a Europa de la mano del Sevilla Fútbol Club y la frase tiene su miga en todo su contexto, porque vaya que sí, vaya que llegó a Europa de nuestra mano, y no veas el ruido que hizo en Europa.

Renato fue ese jugador que llegó de la mano de Monchi, sin música, en silencio, ese jugador que poco a poco, sin quererlo, sin percibirlo en toda su esencia, cuando quisimos darnos cuenta, tras ver su labor, su persona, su forma de entender el fútbol, a toro pasado, con su marcha, entendimos que el Sevilla Campeón no hubiese sido posible sin su presencia.

Renato es de esos jugadores que cuando no salía de titular, habría un sector del público que lo reclamaría, que no entendería la no presencia en la alineación titular, pero al mismo tiempo quedaba claro, al menos es mi sensación, que cuando Renato saltaba al césped, bien de titular, bien en el transcurso del partido, dentro o fuera de Nervión, siempre que su figura hacía aparición, la afición respiraba tranquila.

No puedo explicar este punto anterior del todo, puesto que parte de una sensación mía muy personal, pero creo que es así, en el momento en el que Renato saltaba al césped, notábamos esa sensación de alivio de que sale un jugador de calidad, no todos los jugadores disfrutan de es vitola, y en este punto, es donde quiero hacer mi pequeño homenaje a este Jugador de Leyenda.

No puede haber gloria más grande para un futbolista que tener la condición de que, jugase o no jugase de titular, saliese en el minuto que saliese porque estaba en el banquillo, hiciese lo que hiciese, su afición respiraba tranquila cuando Renato jugaba.

Para mi es un perfecto síntoma de la Calidad, el público entendía a la perfección la calidad que Renato atesoraba en sus botas, y por ello, cuando no jugaba, era reclamado, y cuando jugaba, todos esperábamos su magia brasileña, aunque estuviese diluido por un mal partido del equipo, siempre era posible su aparición, siempre estaba ahí.

Recuerdo aquellas conversaciones con mi hermano en las que me decía que en su equipo, Renato siempre sería titular, y en el fondo de mis pensamientos me decía a mi mismo: "cierto, Renato debe ser titular hoy".

Mucha calidad, demasiada magia, llegaron entonces los Poulsen, Keyta, Romaric, Maresca, Zokora, Duscher, y aunque metamos en el saco a centrocampistas de corte defensivo y/o de toque, la sensación que nos queda, al menos a mi personalmente, es que cuando salía Renato al campo, siempre me entraba la ilusión, la esperanza, de que con él, todo iba a ser más diáfano en el juego.

Llegaste sin ruido, te hiciste un hueco en el equipo, entraste en los Corazones de la Afición de Nervión poco a poco porque tanta personalidad, tantas buenas vibraciones como las que emanan de tu persona, nuestra gente no la pasa por alto.

Viviste aquí sin decir nunca una palabra más alta que otra, ninguna salida de tono, ninguna declaración mal sonante hacia nadie, te marchaste con lágrimas en los ojos, no es posible pedir más, hay que decirlo, 2 Copas de la UEFA, 2 Copas del Rey, una Súper Copa de Europa, una Súper Copa de España, y aquél gol.

Aquél gol dedicado a Antonio Puerta en aquella Final contra el Milán en Mónaco, ése gol que el Sevillismo anhelaba celebrar en su Memoria en ese momento y en esas circunstancias, tenías que marcarlo tú, no podía ser otro.

Mi particular reflexión y homenaje hacia este jugador de leyenda parte del mismo lugar de la que parte la reflexión que Dickens, en el momento en el que Renato Dirnei saltaba al campo con la camiseta del Sevilla Fútbol Club, su simple presencia provocaba que todos y todas nos sintiésemos algo más grandes,.

Quiero quedarme con esta magnífica sensación en mi interior, siendo como eras, conseguías hacernos sentir a todos y a todas igual de grandes que tú.

Qué Grande Renato, emanas Grandeza, eres de Leyenda.

Gracias y hasta siempre.

Michelangelo

martes, 24 de mayo de 2011

Hasta siempre, Drago. Hasta siempre Comandante

Si siempre las lesiones son inoportunas, una de las más desafortunadas sin duda, fue la que tuvo a Dragutinovic en el dique seco durante su última temporada en nuestro club. Aquella rotura del tendón de Aquiles en víspera de jugarse el Mundial de Sudáfrica, privó a nuestro jugador de disputar lo que hubiera sido su única participación en un mundial, lo que sin duda hubiese supuesto un broche de oro a su carrera deportiva.

No sabíamos nada de este fornido jugador que Monchi trajo en 24 horas cuando se consumó la marcha de Sergio Ramos al Real Madrid en el verano de 2005. Ni nos imaginábamos algunos – yo el primero – lo que Dragutinovic iba a significar en la reciente y gloriosa historia del Sevilla Fútbol Club. Vino en la temporada de nuestro centenario y sus primeros partidos con nuestra gloriosa camiseta nos dejaban dudas, al menos a mí, de que tuviese el nivel suficiente para jugar en el Sevilla. Me equivoqué groseramente. Dragutinovic ha sido uno de los futbolistas más íntegros que he conocido vistiendo la camiseta blanca de nuestro equipo.

Pudo irse en la cresta de la ola cuando levantó seis títulos al cielo en busca de la mirada cómplice de su amigo y compañero, Antonio Puerta a quién tuvo la desdicha de ser el primero en atenderle allí junto a la portería de Gol Sur de aquél nefasto día contra el Getafe. Pero rechazó ofertas económicas muy tentadoras. Pudo quedarse aquí otra temporada más que le ha ofrecido el Sevilla en reconocimiento a su compromiso deportivo con nuestro club, por su profesionalidad y por su carisma dentro y fuera del vestuario. Pero Ivica Dragutinovic no quiere estorbar. Da un paso atrás y con 35 años a sus espaldas, busca terminar su carrera haciendo lo que le hace feliz: jugar al fútbol y resarcirse de un aciago año con muchas horas de machacona voluntad en los gimnasios para seguir jugando al fútbol.

Te echaremos de menos Drago. Tu nombre ya forma parte junto con otros futbolistas de leyenda, de las páginas más brillantes de la historia de este bendito equipo de futbol que tú, con tu esfuerzo, con tu integridad y profesionalidad, contribuiste a formar. No hay muchos casos de futbolistas que consigan el éxito en los últimos años de su carrera futbolística. Y mucho menos que levanten seis títulos con los 30 años cumplidos. En eso consiste tu grandeza, Comandante.

Probablemente, lo mejor que yo y muchos sevillistas puedan decirte en la hora de tu despedida, es reconocer públicamente, que esta temporada que acaba de terminar, te hemos echado muchísimo de menos. Gracias y hasta siempre Ivica Dragutinovic.

sábado, 12 de marzo de 2011

Gracias Luisfa

Se nos marcha Luis Fabiano tras dejarnos,en los casi seis años que ha estado con nosotros, seis títulos en las vitrinas del Ramón Sánchez Pizjuán, 106 goles en la retina, (aquél gol en Eindhoven forma parte de la pelicula de nuestras vidas) y un montón de historias hermosas que contarles a nuestros nietos cuando las canas empiecen a revolotear sobre nuestras cabezas. Se marcha uno de los más grandes futbolistas que ha tenido el Sevilla Fútbol Club a lo largo y ancho de su dilatada, fecunda y gloriosa historia futbolística. Se marcha un delantero de leyenda, un jugador extraordinario y uno de los que han contribuido con su fútbol, a engrandecer, todavía más, al equipo más grande del Sur de Europa.

Luis Fabiano deja escrita con tinta imborrable, una de las páginas más brillantes de nuestra institución deportiva y forma parte ya, por derecho propio, de esa pléyade de grandes futbolistas que serán recordados, generación tras generación por el sevillismo. Incomprendido a veces, distraído en otras, confundido más de una vez, Luis Fabiano no es de esos futbolistas que enamoran con su sola presencia. Para triunfar en Nervión ha tenido que vencer hostilidades, soportar alguna que otra humillación, (Jiménez lo dejó en el banquillo siendo Pichichi), y nadar contra la corriente mayoritaria en el sevillismo que una temporada si, y la otra también, pedía a voces su traspaso.

Luis Fabiano será mucho más recordado, y sin duda más valorado, cuando el tiempo ponga sordina a sus éxitos, que han sido, sin duda alguna, los del Sevilla. Pasaran muchos años, muchas temporadas y muchas plantillas para que volvamos a tener en nuestras filas un delantero tan genial como O’ Fabuloso; para que presumamos de haber tenido al “9” de la canarinha vistiendo nuestra camiseta, para encontrar un futbolista que haya contribuido tanto al éxito de nuestro equipo. Luís Fabiano se va, una muestra más del ocaso de un ciclo, y su nombre se convertirá en leyenda viva del sevillismo por muchos años. Será recordado como parte fundamental de ese equipo de leyenda que nos dio tanta gloria, y sembró tanta alegría entre los sevillistas, que como nosotros, hemos formado parte activa de la época más grande del Sevilla Fútbol Club.

Grande entre los grandes, O' Fabuloso ya es historia, y empezaremos a echarle de menos muy pronto. Su precioso gol frente al Oporto, el equipo de donde vino, fue irónicamente el último con la camiseta sevillista. Allí en el Estadio de O Dragao, le dimos, Michalengelo y yo, el último aplauso como jugador sevillista, ése aplauso que no nos han permitido darle en su despedida.
Suerte Luisfa y hasta siempre.

lunes, 30 de agosto de 2010

O'Fabuloso, seguirá dando tardes de gloria al sevillismo.

Ese beso de Luis Fabiano al escudo del equipo más grande del Sur de Europa, en el partido de ida de la Supercopa de España, era premonitorio de su renovación. En mi opinión, el fichaje más importante de todos cuantos se han hecho este verano en España.

No era fácil renovar al delantero centro titular de la selección brasileña. Muchos pájaros de mal agüero incluso daban por hecho que un equipo como el Sevilla, no podría retener al nueve carioca. Le queda grande ese equipo, se oyó decir en alguna ocasión, y a viva voz, en algunos cenáculos cercanos a los plumillas a sueldo de la Galaxia.

La confirmación de la renovación de Luis Fabiano, es una extraordinaria noticia para el sevillismo. Al menos para mí, y a mis compañeros de “De Granito”, que aún en los peores tiempos de Luisfa, aquellos donde sólo Monchi apostó por él y contra todos, siempre, - repito, siempre -, hemos confiado en la calidad y el compromiso de uno de los mejores futbolistas que se han vestido la casaca del Sevilla FC a lo largo de toda la historia.

Insito en esta idea ya repetida en este blog en reiteradas ocasiones: no vender a tus futbolistas de referencia en tiempo de crisis, es la mejor inversión para conseguir los objetivos deportivos marcados por el Consejo de Administración. Junto a O’Fabuloso, seguirán con nosotros: Palop, Kanouté, Renato, Escudé, Navas...., un grupo de futbolistas, de profesionales intachables, que han dado al sevillismo, a la gloriosa y centenaria historia del club más grande del Sur de Europa, brillo, lustre y gloria deportiva. Ellos todos, junto con algunos de los nuestros que ya no están aquí: Maresca, Martí, David, Javi Navarro, Aitor Ocio,...Antonio Puerta, han venido conformado un grupo humano y deportivo en los albores del Siglo XXI, que ha elevado el nombre del Sevilla Fútbol Club, al Olimpo del fútbol mundial.

Que Luis Fabiano siga en la Liga española, es un regalo para la vista y el espectáculo. Que siga siendo jugador del Sevilla, es un lujo que sólo ha sido posible por dos motivos: Que Luis Fabiano ha querido seguir siendo futbolista del equipo más grande del Sur de Europa, y que la Dirección Deportiva y el Consejo de Administración han apostado seriamente por él. Los pescadores en río revuelto: Milan, Olimpique, Shalke, Totenham, y alguno más que no ha salido a la luz pública, se van con el rabo entre las piernas.

Luis Fabiano, el delantero centro de Brasil, seguirá siendo sevillistas dos temporadas más, como poco. Deportivamente, esta renovación nos ayuda a crecer un poco más, demuestra ambición y firmeza por quienes rigen el club, y una apuesta irrenunciable por seguir en la élite del futbol profesional en España y en Europa.

jueves, 19 de agosto de 2010

Julien Escudé amplía su contrato

El sevillismo todavía se carcajea cuando recuerda aquella "histórica" Rueda de Prensa, donde Monchi, el Director Deportivo del equipo más grande del Sur de Europa, el Sevilla Fútbol Club, tuvo que poner en su sitio a un par de periodistas deportivos de esta ciudad, que ridiculizaban o minusvaloraban el fichaje de Julien Escudé por el Sevilla FC el día de su presentación.

Era Enero de 2006 y Monchi metio en cintura a unos ignorantes gacetilleros que desconocían que el “tal Escudé” era titular indiscutible en las categorías de base de Francia, titular indiscutible durante dos temporadas en el todopoderoso Ajax de Ámsterdam, y que tendría, más pronto que tarde, un hueco en la selección absoluta del país vecino. No era, como dijo un impresentable plumilla de cuyo nombre no quiero acordarme, un “paquete encontrado en el camino”, sino uno de los futbolistas con más proyección en las tareas defensivas que había en Europa. Traerlo en el mercado de invierno, no era, como luego demostró, sinónimo de mal futbolista. Julien Escudé ha jugado hasta el momento 166 partidos oficiales con el Sevilla Fútbol Club, y ha vestido 13 veces la chamarra azul francesa en la selección absoluta.

Julien Escudé tuvo que escuchar, nada más llegar, como maltrataban algunos periodistas sevillanos al equipo más grande que jamás dio Andalucía. No le importó, porque Escudé, empezó muy pronto a demostrarles sobre el césped, que él venía para ganar títulos (seis + uno en camino) y que tendrían que comerse sus palabras. A los seis meses de su llegada, ya levantó la Copa de la UEFA en Eindhoven. Años después, ya consagrado y con seis títulos en su curriculum, Julien Escudé acaba de renovar por dos temporadas más en el Sevilla Fútbol Club, algo que al sevillismo nos agrada y nos enorgullece.

Clase, temple, colocación, serenidad, magnifico manejo del balón, anticipación, seriedad, excelente en la marca, extraordinario en la salida de balón...todas ellas son cualidades deportivas de un extraordinario futbolista, que tuvo la mala suerte de cruzarse con un “cegato” en la dirección técnica de la Selección francesa –Domenech - que le ha impedido ser, en la selección de su país, ese extraordinario futbolista que ha sido, es y será hasta 2013 como poco, en el Sevilla Fútbol Club.

La renovación de Escudé se la ha ganado el mismo a pulso. A las cualidades deportivas que hemos citado antes, hay que sumarle su tremenda profesionalidad, dentro y fuera del terreno de juego, su compromiso con la causa sevillista siempre, y su actitud fuera del césped, donde nadie jamás ha podido reprocharle lo más mínimo. Respetuoso con sus compañeros aun cuando no jugaba, carismático en el vestuario, siempre haciendo grupo y además ayudando a los que llegan nuevo en su adaptación.

Por todo ello, Julien Escudé ha pasado a ser sin duda uno de nuestros jugadores de leyenda y será recordado en las páginas más brillantes de nuestra centenaria y gloriosa historia
.

miércoles, 7 de julio de 2010

Renueva Andrés Palop: tenemos portero para rato.



Andrés Palop, el portero sevillista más importante de todos cuanto han visto mis ojos, ha renovado por el Sevilla Fútbol Club hasta Junio de 2013. Eso significa que Andrés defenderá la portería del equipo más grande del Sur de Europa, hasta cumplir la cuarentena, algo que sólo los grandes futbolistas del planeta fútbol, pueden contarlo.
Dijo hace poco otra leyenda del arco sevillista, D. Francisco Ruiz Brenes, “Super Paco” para el sevillismo – al que por cierto tuve el placer de fotografiarme con él, en las entrañas del Nou Camp el día que ganamos nuestra 5ª Copa de España -, que desde que él defendió la portería del Sevilla Fútbol Club, no había estado tan tranquilo con un portero del Sevilla. Y Súper Paco sabía de lo que hablaba.
Hoy es un día grande para el sevillismo. La renovación de Andrés Palop, es un regalo para nuestra vista, que disfrutará tres años mas con su presencia bajo el arco, una gran alegría para nuestra corazones que lo veran salir, domingo tras domingo, del túnel de vestuario de la bombonera, y una tranquilidad inmensa porque sabemos que quien defiende la portería del Sevilla Fútbol Club, es simplemente el mejor.
El Consejo de Administración renueva con todo merecimiento al capitán del vestuario, todo un lujo para sus compañeros, y una suerte para quienes comparten con él la fortuna de jugar al fútbol vestido con la casaca blanca del Sevilla Fútbol Club.

Andrés Palop llegó al Sevilla hace cinco años, y con él llegaron los éxitos, los seis títulos y sobre todo una manera de entender el fútbol muy cercana a los aficionados. Con más de 200 partidos jugados en el Sevilla Fútbol Club, Andrés Palop encontró en nuestra ciudad y en nuestro querido club, el estimulo necesario para convertirse, sin ningún género de duda, en el mejor portero del mundo.
Hoy, precisamente hoy, que España se juega el pase a la final en el Campeonato del Mundo de Sudáfrica, Andrés Palop con su renovación, le ha dado en las narices a más de un mequetrefe que pretendió, sin conseguirlo, ningunear al mejor portero del mundo dejandolo sin probar la miel de que el mejor portero de España, años tras año, se enfundase la camiseta de la selección española, algo que se había ganado a pulso a lo largo de una intachable trayectoria en el fútbol profesional.
Te queremos Andrés.




miércoles, 18 de noviembre de 2009

José María Busto: Un portero de leyenda


Busto; Joaquín, Villalonga; Alconero, Antúnez, Eguiluz; López, Arza, Araujo, Herrera y Campos. Ese fue el equipo del Sevilla Fútbol Club que el 31 de marzo de 1946 se proclamó, por primera y única vez en su centenaria historia, Campeón de Liga. Busto, el portero sevillista de aquella gloriosa tarde, tenía sólo 22 años y desde los 18 era titular en el primer equipo y fue titular indiscutible durante las 26 jornadas de aquella liga histórica.

Nacido en Portugalete (Bilbao) el 12 de Noviembre de 1924, José María Busto Llano, fue el cancerbero que durante mas tiempo defendió la portería sevillista. Llegó a Nervión en la temporada 1942-1943, procedente del club que más porteros famosos ha aportado al fútbol nacional, el Baracaldo Altos Hornos, y estuvo durante 17 temporadas defendiendo como titular los tres palos del Sevilla Fútbol Club.

José María Busto tenía por delante cuando debutó con el primer equipo del Sevilla fútbol Club, un reto muy difícil de superar, ya que tuvo que sustituir bajo los palos a uno de los grandes porteros que ha dado la historia del fútbol español: Guillermo Eizaguirre, nuestro "ángel volador", un mito del sevillismo de principios del siglo XX y que todavía hoy es recordado como parte inseparable de aquél Sevilla FC de la delantera Stuka.

Extraordinarios reflejos, sobriedad, seguridad, extraordinario bajo los tres palos, excelente en las salidas, muy bueno en el mano a mano, Busto aportó desde la portería la necesaria tranquilidad para que, con él bajo palos, y un equipo extraordinario dirigido por Ramón Encinas, el Sevilla Fútbol Club, se proclamase, en la temporada 45-46, Campeón de Liga.

Durante su periplo como profesional, su sombra fue muy alargada y tres porteros distintos: Suárez, Paquillo, y sobre todo, Manolín, sufrieron la suplencia obligada temporada tras temporada, donde Busto fue el dueño indiscutible de la portería sevillista. Tras el titulo liguero ganado en Las Corts, el coliseo blaugrana donde su actuación fue decisiva, contribuyó notablemente tres años mas tarde en la conquista de la Copa de España, por entonces Copa del Generalísimo, al derrotar en la final celebrada en el viejo Chamartín al Real Club Celta de Vigo por cuatro goles a uno en una calurosa tarde el 4 de julio de 1948.

Su impresionante carrera profesional hizo que debutara el 30 de mayo de 1954 con la selección “B” española, en Bayona contra la selección francesa en un partido en el que pudo mantener la portería a cero. Busto debutó con el Sevilla Fútbol Club en un partido contra el Jerez en 1942. El sueldo era entonces de 750 pesetas mensuales y aquél dia, fue el comienzo de una impresionante carrera deportiva llena de éxitos con el Sevilla que le llevó, entre otros grandes hitos deportivos, a debutar en la Copa de Europa contra el Benfica de Lisboa, el 19 de septiembre de 1957. Busto se despidió de corto en un partido homenaje que el club le ofreció el día de Reyes de 1962 contra el Sporting Club de Portugal.

Busto forma parte, junto con el inmortal Guillermo Eizaguirre, Francisco Ruiz Brenes “Súper Paco” y Andrés Palop, el póquer de cancerberos más importantes en toda la historia del Sevilla Fútbol Club. Y hoy el club le devuelve esa gloria, concediéndole uno de nuestros “dorsales de leyenda”, ese galardón que premia y distingue a los mejores futbolistas de la gloriosa y centenaria historia del equipo más grande del Sur de Europa. Un galardón que queda prendido en el corazón de todo el sevillismo. De los que aquí estamos, y de los que durante 339 partidos vieron defender la portería de Nervión a José María Busto.






José María Busto, Segundo Dorsal de Leyenda from http://vimeo.com/user2410601 on Vimeo.


viernes, 28 de agosto de 2009

Dos años sin Antonio Puerta


Dos años sin tu sonrisa, sin tu presencia, sin tu contagiosa alegría.

Dos años sin tí, Antonio, siempre presente en nuestros corazones. Siempre eterno





In Memorian

sábado, 11 de julio de 2009

¡Hasta siempre, Enzo!


Era julio de 2005, cuando arribaba a nuestra ciudad un futbolista que llamaba la atención del sevillismo por dos cosas: era el primer futbolista italiano que iba a enfundarse nuestra gloriosa camiseta, y venía, ni más ni menos, que del club más importante, en palmarés, de Italia, la Juventus de Turín.

Hasta que llegó al Sevilla Fútbol Club, Enzo Maresca era lo que popularmente se reconoce como un trotamundos del fútbol. Con apenas 25 años, ya había jugado en Italia (Cagliari B, Juventus, Bolonia, Piacenza, y Fiorentina), y en Inglaterra (West Bromwich Albion), es decir, un equipo nuevo en cada temporada.

Pronto ese elegante italiano llamó la atención por su desparpajo, su sinceridad, y su saber estar. En el vestuario se ganó con el tiempo esos galones que lleva en la bocamanga y sus apariciones en rueda de prensa, siempre fueron, además de muy juiciosas, extremadamente respetuosas para con el grupo, el vestuario y la institución. Siempre remaba en la dirección correcta buscando el beneficio del equipo, incluso cuando, como pasaba últimamente, no jugaba todo lo que él quería.

La llegada de Enzo Maresca al Sevilla Fútbol Club, coincidió con la etapa más gloriosa de nuestra centenaria historia. Y él fue artífice directo y protagonista principal en ese tsunami rojiblanco que recorrió y conquistó futbolísticamente Europa. A ningún sevillista contemporáneo se le olvidará jamás, aquella final de Eindhoven con Enzo goleando al Boro por partida doble. El nombre de Enzo Maresca, uno de los nuestros, quedará inmortalizado para siempre en la memoria histórica del sevillismo, en la enciclopedia deportiva del más grande equipo del Sur de Europa.

El fútbol profesional no tiene paciencia con nadie, ni es amigo de los recuerdos, ni entiende de nombres. El presente devora y aplasta cualquier intento de parar el tiempo, por muy bellos que sean los recuerdos. Por ello, ahora que Enzo, nuestro Capo, el italiano nómada que sembró ilusiones en el Sevilla Fútbol Club, se va en busca de nuevas aventuras, desde “De Granito” le damos las gracias.

No hace falta decir porqué. Al igual que David Castedo, Aitor Ocio, Pep Martí, Daniel Alves, Pablo Alfaro o Javi Navarro, Enzo Maresca ha dejado una muesca imborrable en el corazón del sevillismo.

A muchos de nosotros, se nos encogerá el alma mañana cuando Enzo Maresca de su ultima rueda de prensa en el Ramón Sánchez Pizjuán. Se va un tipo entrañable, un italiano de sangre caliente y corazón sevillista. Se nos va a hacer extraño cuando no veamos al Capo saliendo de la bocana de vestuarios vestido de corto pero el sabía que su ciclo, el más duradero y el más dichoso de toda su vida como futbolista, había terminado.
Y Enzo es demasiado listo, demasiado sevillista para no entenderlo. Llevaba varios meses en una incómoda situación en la que no era feliz. Y el Sevilla Fútbol Club, el más grande equipo del Sur de Europa, no podía permitir ni un minuto más esa situación.

Enzo Maresca se va a tierras griegas para continuar su carrera futbolística, pero aquí se queda con nosotros para siempre un trocito del corazón de un futbolista entrañable, de un hombre que hizo feliz a toda una generación de sevillistas, de un deportista profesional como pocos, ayudando siempre al equipo y al vestuario. En el álbum sonoro de mi vida, quedara gabado para siempre ese grito hecho llanto narrado por Jesús Alvarado: ¡Maresca Gol...! ¡Maresca Gool!, ¡Maresca Gool!, ¡Maresca Gol...! Maresca Gool!, esa alegría desbordada, ese júbilo incontenible, esa felicidad eterna que el gran Enzo Maresca nos regalo a Luismi, y a mi, y a mis hermanos sevillistas una noche mágica en Eindhoven, la ciudad encantanda del sevillismo del Siglo XXI.

Vamos a echar de menos siempre al futbolista, a la persona, al hombre que nos hizo felices en aquella preciosa noche de Eindhoven. La noche donde todas las estrellas del firmamento asomaron por encima de nuestro tercer anillo para celebrar junto con Enzo el primer titulo europeo del Sevilla Fútbol Club.

¡Hasta siempre Enzo! ¡Hasta siempre capitán!

¡Sé feliz y mucha suerte!





domingo, 28 de junio de 2009

O Fabuloso, le da a Brasil su tercera Copa Confederaciones


La estrella ha sido Luis Fabiano. Ni Kaká el mediático, ni Robinho el chupón, ni Daniel Alves, ni ningún otro futbolista de ningún otro país. La estrella en la Copa Confederaciones, ha sido Luis Fabiano, el delantero centro titular de la selección brasileña.

El Pichichi ha sido Luis Fabiano. Ni Kaká el mediático, ni Torres el chupón, ni Villa, ni ningún otro futbolista de ningún otro país. El Pichichi de la Copa Confederaciones ha sido Luis Fabiano, el delantero centro del equipo más grande del Sur de Europa: el Sevilla Fútbol Club.


Brasil, se ha llevado el titulo, por tercera vez en su historia, de la Copa Confederaciones y en Brasil, una estrella brillando con diferencia por encima de los demás: Luis Fabiano, el numero 9 de la selección brasileña y del Sevilla Fútbol Club.


Si alguien quiere pasar por caja, ya saben el precio de la cláusula de rescisión. Hace apenas dieciocho meses, el Madrid nos lo quería birlar por apenas tres millones de euros. Pero nuestro Presidente lo blindó en una de las operaciones financieras mas complicadas de los últimos años que se conocen en la planta noble del Ramón Sánchez Pizjuán.


Monchi lo tuvo claro cuando se lo trajo al Sevilla. Y aunque algunos le ignoren, otros le nieguen el pan y la sal y los menos lo hayamos defendido contra viento y marea, lo cierto es que, hoy por hoy, Luis Fabiano es afortunadamente, el delantero indiscutible de la Selección Brasileña de fútbol. Y da la casualidad, mire usted por donde, que también juega en Nervión.


De vergüenza la portada de Internet del Diario As:



Pero venderán pocos periódicos en Sevilla. Ya lo tenemos calados. Luis Fabiano ha sido la rutilante estrella de la canarinha y eso solo los ciegos, los tontos, los hipócritas, los resentidos, los memos, y los estómagos agradecidos no lo quieren ver.

Lamentable también el comite técnico de periodista de la FIFA que ha elegido con el 22 por ciento de los votos a Kaká como el mejor jugador del Torneo, por encima de Luis Fabiano, con el 19 por ciento de los votos. Claro que si en ese comite estaban, y muy bien representados, los directores deportivos de los medios de comunicación de la galaxia, no es de extrañar que esa elección del balón de Oro a Kaká, tenga un tufo a podrido que se asemejan a las elecciones en cualquier republica bananera.

¡Porque hay que tener cara para darle el balón de oro a Kaká, con el campeonato tan mediocre que ha hecho!

¡Y todavía más cara, para considerarlo el mejor jugador de la Final!

Pobres tontos útiles. Que malo es tener que ir al pesebre a comer todos los días.

miércoles, 24 de junio de 2009

Juanito Arza: El Niño de Oro


Cuando Juanito Arza se retiraba del fútbol allá por la década de los sesenta, mi padre me llevó a verlo en una de esas mañanas de día de Reyes en las que las viejas glorias del Sevilla Fútbol Club se enfrentaban amistosamente contra nuestro eterno rival en beneficio de la Cabalgata de Reyes Magos.

A pesar de estar retirado de la alta competición, a mi padre se le caía la baba viéndole corretear con el balón, viendo como levantaba la cabeza en busca de Campanal, o de Diéguez. Esos son mis recuerdos de infancia en el Ramón Sánchez Pizjuán.

Muchos años mas tarde, ese maestro del periodismo, ese sevillista ilustrado, ese poeta de corazón blanquirrojo llamado Antonio García Barbeito, nos devolvió a Juanito Arza en el transcurso del pregón más bello que mis oídos han escuchado en clave futbolera. ¡Como recitó el maestro Barbeito esa jugada de Juanito Arza en la que con las mangas remangadas abanderó la goleada contra el Athletic Club de Bilbao!

Barbeito lo contó en el Lope de Vega como mi padre me lo había contado cientos de veces.

Hoy Juanito Arza, nuestro emblema viviente, nuestro buque insignia, nuestro vínculo generacional con nuestros mayores ha recibido de mi club, del club de mis hermanos, del club de mis padres, el homenaje en vida que se merecía. No podía empezar de otra manera ese merecido homenaje a nuestros “Dorsales de Leyenda” que haciéndolo por el número 8 de nuestro Juanito Arza.

Fue nuestro único Pichichi, pero no solo eso. Fue el simbolo del sevillismo en una época difícil para el Sevilla Fútbol Club. Fue el ídolo de una generación de sevillistas que vio ganar la Liga al equipo de nuestros amores. Fue nuestro entrenador cuando la época de vacas flacas llegó a Nervión. Fue la pasión encendida de mi padre, cuando saltaba al césped vestido con la casaca blanca de nuestro club. Fue uno de los grandes del fútbol español. Fue el abanderado de una forma de entender el fútbol –arte y filigrana – que creo escuela en todo el mundo.

Juanito Arza, ha recibido de nuestro Presidente, de nuestro querido club, el homenaje que merecía. El homenaje que le hubiera dado el mismísimo Ramón Sánchez Pizjuán. El homenaje que nuestro tercer anillo estaba esperando con regocijo.




martes, 19 de mayo de 2009

Javi Navarro, "El Gran Capitán"


Era el verano de 2001 cuando Monchi presentó a un futbolista que haría historia en el Sevilla Fútbol Club, Javi Navarro.

Cuatro años antes, en 1997 fue desahuciado por los médicos para la práctica del fútbol cuando sufrió una grave lesión jugando con el Valencia. Estuvo tres años apartado de los terrenos de juego y en su calvario por querer jugar al fútbol, terminó jugando con el filial valencianista en la Segunda División B.
Firmó una temporada con el Elche y ahí fue donde Monchi, con ese ojo clínico que tiene y con la austeridad por bandera en tiempos de vacas flacas, le echó el lazo. Con la carta de libertad del Valencia, Javi Navarro se incorporó a la disciplina sevillista para formar, junto a otro futbolista épico como Pablo Alfaro, una de las parejas de centrales más importantes del Sevilla Fútbol Club contemporáneo.
En esos dos grandes profesionales de la historia del Sevilla Fútbol Club, Joaquín Caparrós, Monchi y Roberto Alés, cimentaron el armazón del ascenso a Primera División, dos veteranos futbolistas que por un motivo similar, las lesiones, no rindieron en sus anteriores clubes de la manera esperada.
En estas nueve temporadas en el club más grande del Sur de Europa, Javi Navarro, primero con Pablo Alfaro y luego con Julen Escudé y Aitor Ocio, formaron una línea defensiva inconmensurable. Tan grande como que Javi Navarro pasará a la historia del Sevilla Fútbol Club, como el “Gran Capitán” aquel que levantó cinco títulos; aquél ganó cinco finales, aquel que se vistió de corto por última vez con la gloriosa camiseta blanca del más grande equipo del Sur de Europa ganado una final de la Copa del Rey en el mismísimo Bernabeú contra el Getafe.
Su ímpetu reflejaba una profesionalidad fuera de toda duda y en algunos momentos fue víctima de campañas mediáticas que amplificaron su dureza y pasaron por alto sus innegables condiciones futbolísticas. Pero su maltrecha rodilla ha dicho basta. Javi Navarro “El Gran Capitán Sevillista” abandona la práctica del fútbol al no haberse recuperado de una grave lesión que le mantiene inactivo desde junio de 2007. Un desgaste de cartílagos en la rodilla le obliga ahora a decir adiós. Y lo hará sin poder calzarse las botas, aunque con todo el cariño del sevillismo, que le daremos la despedida que se merece.
Capitán en el césped, capitán en el vestuario, capitán cuando algún chaval del filial entraba por primera vez en el santuario de la bombonera, capitán cuando alguien necesitaba ánimos, capitán cuando había que plantarle cara al árbitro de turno, capitán cuando alguien se lesionaba, capitán de capitanes, capitán cuando había que negociar las primas, capitán cuando había que hacer la raya en el campo, capitán cuando se le necesitaba.




Nuestro capitán en Eindhoven.






Nuestro capitán en Mónaco.







Nuestro capitán en Glasgow









Nuestro capitán en Salzburgo












Nuestro capitán en el Barnabéu por dos veces.





Nuestro capitán cuando tuvo que levantar el ataúd de Antonio, nuestro capitán cuando fuimos a Mónaco a pelearle al AC Milan la segunda Supercopa Europea, nuestro capitán en las duras y en las maduras... Nuestro eterno capitán. El Capitán de los cinco títulos.
¡HONOR Y GLORIA, PARA UNO DE LOS NUESTROS!
¡HASTA SIEMPRE JAVI, HASTA SIEMPRE CAPITÁN!


miércoles, 6 de mayo de 2009

Vuelve Pep Martí, uno de los nuestros


El partido del sábado contra el Mallorca es tan importante, necesita de tal concentración, va a ser de tanta intensidad, que ni siquiera habrá tiempo para dedicarle a uno de nuestros grandes jugadores de los últimos tiempos, Pep Martí, el recibimiento que se merece.

No podemos distraernos con nada que no sea sumar los tres puntos ante el Mallorca. Aunque enfrente esté Pep Martí, que vuelve a la que fue, es y será su casa futbolística para siempre. Pep Martí, vuelve al escenario donde ofreció, durante cinco inolvidables temporadas, lo mejor de sí mismo, como persona y como futbolista.

El destino quiso que su despedida fuese como él era en el campo. En silencio, sin algarabías y sin hacer ruido. Pero todos los que vimos a Pep Martí empapar de sudor esta gloriosa camiseta del Sevilla Fútbol Club, no lo olvidamos.

El destino ha querido que su vuelta al escenario de sus éxitos deportivos, de los tuyos y de los míos, se produzca en medio de un partido trascendental para los intereses deportivos del equipo que él defendió a muerte durante cinco años.

Pero estamos seguros que Pep Martí tendrá en Nervión el recibimiento que se merece. Ya encontraremos el sevillismo el momento adecuado para hacerle llegar nuestro cariño y nuestra gratitud por todo lo que dio Pep Martí al equipo más grande del Sur de Europa.

Pep Martí, de su puño y letra, escribió esta carta al sevillismo el día de su despedida con el corazón roto. En estas líneas que ahora recordamos, están los sentimientos de un gran sevillista, de un gran profesional, y sobre todo de una gran persona. Vuelve Pep Martí al Ramón Sánchez Pizjuán, vuelve a su casa uno de los nuestros.
Honor y gloria a Pep Martí, un sevillista De Granito.


A veces la vida nos hace tomar decisiones que no son fáciles. Quisiera deciros a todos vosotros, sevillistas, que jamás olvidaré mis cinco años de estancia en el Sevilla FC y no sólo por los títulos conseguidos, sino por vuestra amistad, cariño, respeto y amabilidad que me habéis dado en todo momento. No puedo decir más que mil gracias a todos vosotros por vuestro comportamiento hacia mí y hacia mi familia.
Me gustaría haceros llegar que para mí, ahora, todos vosotros formáis parte de mi familia, porque así me lo habéis hecho sentir desde que llegué al Sevilla. Sevilla seguirá siendo mi casa por siempre y el Sevilla FC será mi familia hasta la muerte.
Quisiera dar las gracias a muchas personas en particular, empezando por todas las personas que pertenecen o han pertenecido a la entidad, jugadores, técnicos, directivos, empleados, colaboradores… Y a mi amigo Monchi y al presidente por encima de todos por el esfuerzo que han hecho conmigo en estos cinco años.
También me gustaría dar las gracias a todos los amigos que tengo en Sevilla, que me han apoyado durante todos los días. Y, en especial, me encantaría tener un recuerdo público hacia todos los componentes de la “PEÑA SEVILLISTA MARTI”, con su presidente, Gilberto, a la cabeza. Ellos me han demostrado un apoyo incondicional en todo momento. No puedo decirles más que gracias por hacer que me haya sentido tan querido por todos vosotros. Mis peñistas, de todo corazón, mil gracias. Y Gilberto, a ti en especial, gracias, muchas gracias.
Solo me queda deciros que José Luis Marti es sevillista y será sevillista por encima de todo y que algún día volveré para estar al lado de todos vosotros, donde tan a gusto me encontrado. Por eso no os digo adiós, sino hasta pronto.
MUCHAS GRACIAS POR TODO
OS QUIERO
SIEMPRE OS LLEVARE EN MI CORAZON

sábado, 28 de marzo de 2009

Manolo Jiménez, uno de nuestros internacionales


Era el 12 de octubre de 1988, y el escenario el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán. Aquel día se celebraba un encuentro internacional amistoso que con motivo del Día de la Hispanidad, enfrentaba en la bombonera de Nervión, a la selección Española de fútbol, con la selección de Argentina.
Aquella noche grande para un futbolista honrado como pocos, debutaba como internacional con la selección Española de fútbol, el futbolista que más veces ha vestido la camiseta del equipo más grande del Sur de Europa, Manolo Jiménez.
Manolo Jiménez fue poco a poco labrándose una camiseta de titular indiscutible en el lateral izquierdo del Sevilla Fútbol Club, un sitio del que se apropió durante 14 temporadas consecutivas y en las que disputó casi 400 partidos entre Liga, Copa del Rey y Copa de la UEFA. Jiménez ostenta con orgullo y honor, el honorífico titulo de ser el futbolista del Sevilla Fútbol Club que más veces ha vestido la camiseta blanca de nuestro club en Primera División, con 354 partidos disputados.
Desde su época de juvenil, Jiménez ya hacía gala de sus dotes de marcador pegajoso y veloz, hecho que provocó que Manolo Cardo acelerara su debut con el primer equipo en la temporada 83-84 ante el Real Valladolid. Compartió un lugar en la defensa junto con consagrados zagueros como Blanco, Álvarez y Rivas, convirtiéndose además en un magnífico relevo para otro gran lateral izquierdo en la historia del Sevilla Fútbol Club, Curro Sanjosé, que ya enfilaba el final de su carrera. Sin embargo, fue con el técnico escocés Jock Wallace con el que le llegaría la consagración definitiva en el once titular del Sevilla Fútbol Club, el cual ya no abandonaría.
Jiménez llamó poderosamente la atención del seleccionador nacional, Luis Suárez, que veía en él un defensa veloz, valiente, agresivo en el marcaje y con un espíritu de lucha admirable, aspectos que le dejaron abierto el camino hacia su debut con la Selección. Manolo Jiménez tuvo con la selección española el debut deseado de todo sevillista: Debutar en la bombonera de Nervión, la casa del equipo mas agrande del Sur de Europa: El Sevilla Fútbol Club.
Su debut respondió a lo que se esperaba de él, ya que le tocó marcar a un peligrosísimo extremo diestro argentino que luego marcaría todo una época en la selección argentina: Claudio Caniggia. A partir de ahí, Jiménez completó un total de 15 partidos internacionales, entre los que destacan sus actuaciones junto con otro sevillista, Rafa Paz, en el Mundial de Italia ’90, donde fue titular durante todo el campeonato. Sus quince entorchados le colocan en el segundo puesto del escalafón de internacionales sevillistas, precedido por Francisco (20) y por delante de Lora (14).
Su amor por el club y el escudo, quedó más que demostrado durante el amargo agosto del 95, en el que el de Arahal sintió de forma especial la difícil situación vivida, sacando a relucir la veteranía y la seriedad propias de un capitán en aquellos difíciles momentos.

martes, 24 de marzo de 2009

...Pongamos que hablo de Kanouté


No lleva esas típicas gafas negras con cristales de espejo, de moda entre los futbolistas de la galaxia.

Ni luce en su cabeza esos extravagantes rizos o peinados mas propios de una estrella de cine que de un futbolista.
Su look responde a la de un hombre comprometido con la causa de un pueblo, Mali, y con la austeridad propia de quien sabe que en su país hay muchos niños pasando hambre.

....Pongamos que hablo de Kanouté.

Llegó al Sevilla Fútbol Club envuelto en un halo de humildad que nunca, ni siquiera ahora que todo el mundo le reconoce su grandeza, ha abandonado.

....Pongamos que hablo de Kanouté.

Pero ya hemos hablado en otro post de este blog del Kanouté como persona. Toca ahora hablar del Kanouté como futbolista del más grande equipo del sur de Europa: El Sevilla Fútbol Club.

Y lo voy a dejar claro desde el principio. En mi opinión, estamos disfrutando, vestido de sevillista, del más grande futbolista que mis ojos han visto en la bombonera de Nervión.

Mi padre hablaba de Juanito Arza con veneración y nuestros mayores lo consideraban un emblema de un Sevilla campeón en la primera mitad del siglo XX.

Ni yo, ni los sevillistas de mi generación, esa generación maldita hasta que el binomio Del Nido-Monchi, nos dio 5 títulos, vamos a cuestionar la importancia de Juanito Arza, de Pepillo, de Mateos, de Ramoní, de Campanal, de Polster, de Suker, ni de ningún otro futbolista legendario que ha vestido la casaca del Sevilla fútbol Club.

Pero ni mi padre, ni todos los dichosos habitantes del tercer anillo de la bombonera, han podido ver el lío que está formando Kanouté en la hierba de Nervión.

Quedará grabado en mi retina durante mucho tiempo el minuto 93 del partido que el Sevilla Fútbol Club disputó la tarde noche de un 8 de marzo de 2009 en el Ramón Sánchez Pizjúan contra el Almería.

Kanouté, exhausto de bregar, de saltar, de golear, de gambetear por el césped, defendía a 90 metros de su posición natural, el área contraria, en el corner que une el Gol Norte con la tribuna de preferencia un balón que Crusart intentaba llevar a los dominios de Palop cuando el equipo necesitaba de la ayuda de todos para sacar el partido adelante.

Y me acordé, no se me asusten, de Alfredo Di Stéfano, el mejor futbolista de la historia del fútbol para los aficionados que, como mi padre, sólo veían el fútbol en la TV de blanco y negro.

Cuentan las lenguas antiguas que era el futbolista total. Lo mismo defendía que atacaba; lo mismo remataba un corner que defendía el del contrario; lo mismo jugaba de delantero centro que en el centro del campo; lo mismo partía una cintura, que daba un pase cosido al pie del amigo a cuarenta metros; lo mismo se fajaba con el contrario que hacía una filigrana, lo mismo era el máximo goleador, que el mejor defensor.

¿Y no es eso lo que hace Kanouté?

Sí, no se me asusten. Kanouté es el futbolista total.

¿Han visto tus ojos otro futbolista que, sin ser defensa, defienda mejor que Kanouté?

¿Han visto tus ojos otro futbolista que, sin ser centrocampista, sepa atemperar el partido, mejor que Kanouté?

¿Han visto tus ojos otro futbolista que, sin ser un peón de briega, se faje contra el rival mejor que Kanouté?

¿Han visto tus ojos otro futbolista que sea tan generoso con el equipo, como lo es Kanouté?

¿Han visto tus ojos otro futbolista que haya marcado gol en cinco de los títulos conseguidos?

A todas estas preguntas ya contestaron, recién llegado a Sevilla, con su eficiencia habitual, con su tono habitual, con su ironía habitual, nuestros sevillanos medios deportivos de comunicación.

Que ciego hay que estar, que resentido hay que ser, que falta de profesionalidad hay que tener, para, desde la más absoluta miopía futbolística, desde la más absoluta ignorancia técnica, desde la más absoluta subjetividad, decir, como dijeron nuestros imparciales plumillas, que Kanouté era un mediocre futbolista, que venia de un mediocre equipo, que tenía unos mediocres números como goleador, y que tenia una mediocre carrera. No era un futbolista clase “A”, concluían. Y encima era viejo.

La respuesta a todos esos vendedores de humo verde, la dicta, semana tras semana, la grada de Nervión cuando canta: ¡Todos queremos que marque Kanouté!

miércoles, 11 de febrero de 2009

Spencer y Herminio, nuestros dos primeros sevillistas internacionales

Era un frío 16 de diciembre de 1923. Aquél día fue la primera vez que la selección española de fútbol jugaba un partido oficial en suelo sevillano y en terreno sevillista y también la primera vez que un jugador nacido en Sevilla, y perteneciente al Sevilla Fútbol Club, vestía la camiseta del equipo nacional.

Fue en el Campo de la Avenida Reina Victoria y junto a Herminio, también futbolista del mas grande equipo del Sur de Europa, por fin pudo debutar un futbolista mágico, eléctrico, e inconmensurable: Enrique Gómez Muñoz, más conocido con el sobrenombre futbolístico de Spencer.

Aquél día, el seleccionador nacional, Luis García Ceñuda, alineó el siguiente once: Zamora, Pololo, Herminio, Samitier, Sancho, Peña, Piera, Spencer, Zabala, Alcántara y Del Campo.

El rival fue la selección vecina de Portugal y el resultado final, con victoria española por tres goles a cero, sirvió para alimentar la leyenda del “jugador número doce” e inaugurar una racha de imbatibilidad de la selección española de fútbol en los diferentes estadios del Sevilla Fútbol Club, que aún perdura.

Cuentan las lenguas antiguas, que “Spencer” ya fue convocado con anterioridad a esa fecha para jugar contra el mismo rival, pero en Lisboa. Los desplazamientos de entonces no eran los de hoy y Spencer llegó a la capital lusa con el partido ya comenzado.

Con Spencer y Herminio, el Sevilla Fútbol Club inauguraba una saga de futbolistas extraordinarios que escribieron su nombre con letras de oro en el palmarés de la selección española de fútbol cuyo último exponente ha sido, Diego Capel.

Enrique Gómez Muñoz nació en Sevilla en 1898 y tomó el apodo futbolístico de “Spencer”, por su parecido con un jugador inglés del Jerez CF, y también para camuflar su identidad ante la negativa de su padre a que se vistiera de corto.

Comenzó jugando en las filas del Victoria CF en torno a 1910, un buen equipo del barrio de Triana y luego lo hizo en el Atlético Macarena, en el Recreativo y por fin en el club de nuestros amores, donde debutó con apenas quince años en el puesto de interior derecho.

Spencer formó parte en aquella mítica delantera sevillista de los años veinte, reconocida y padecida por los rivales a los que se enfrentaba y que le apodaban “La línea del miedo”. Aquella vanguardia aportó al fútbol nacional un concepto de juego basado en la técnica, la elegancia y la eficacia ante el marco rival. Ellos fueron los que crearon, la llamada desde entonces, “escuela sevillana de fútbol”.

Esas características futbolísticas, cuyos máximos exponentes fueron aquellos jugadores del Sevilla fútbol Club, se basaban en el pase en corto, el balón jugado a ras de suelo, la rapidez en el desmarque y la agilidad en los regates, todo ello adornado con un juego afiligranado y espectacular, que hacía las delicias del publico de la época y que contrataba con el rocoso y potente juego directo de los equipos norteños,

La “Línea del miedo” estaba formada por Escobar, Spencer, Kinké, León y Brand. Varias generaciones después, esa línea de juego ágil y preciosista se reencarnó en futbolistas sevillistas como López, Arza, Pepillo, Montero, Francisco y otros muchos.

Spencer manejaba ambas piernas con maestría y poseía un disparo a puerta letal al que imprimía un extraño efecto que hacia estragos entre los porteros. En plena madurez deportiva y una vez conseguida la internacionalidad, un desgraciado hecho terminó con su vida. Contaba apenas 28 años y una apendicitis mal intervenida, lo llevó a la muerte.

En su memoria, la Federación Sur, que entonces dirigía el inolvidable D. Ramón Sánchez Pizjuán, creó en su memoria, la Copa Spencer, que con el paso del tiempo, llegó a convertirse, por el prestigio de los equipos que participaban en ella, en el primer y más importante trofeo de fútbol amistoso que se disputaba en Andalucía.

El Sevilla Fútbol Club, inmortalizó en el mural de la fachada de preferencia del Estadio Ramón Sánchez Pizjuán, que creó el escultor Santiago del Campo, las iniciales de Spencer y Herminio, en recuerdo de la primera vez que un jugador sevillista debutaba con la selección.

Hoy a pocos minutos de que la selección española se enfrente a Inglaterra en nuestra bombonera, es un buen día para recordarlo.

martes, 27 de enero de 2009

Súper Paco, un portero de leyenda




La web oficia del Sevilla Fútbol Club, anuncia hoy que la recién creada Peña Sevillista de Fuerteventura, tomará el nombre de uno de los grandes porteros de toda la historia centenaria del equipo más grande del Sur de Europa, D. Francisco Ruíz Brenes, para los sevillistas, siempre “Súper Paco”, un portero de leyenda que defendió con honor y sevillismo nuestra portería durante más de diez temporadas.

¿Pero quien es Súper Paco?

Nació el 2 de marzo de 1948 en San Fernando (Cádiz) y se inició futbolísticamente en la cantera del CD San Fernando, firmando posteriormente por el Sevilla, pasando a defender la portería de nuestro filial, el Sevilla Atlético.

Tras un breve paréntesis de dos temporadas donde jugó cedido, primero en el CD Alcalá, y más tarde en el Cádiz Club de Fútbol, donde fue uno de los grandes artífices de la permanencia del conjunto amarillo en la Segunda División, en 1972 se produce su regreso al Sevilla Fútbol Club y Superpaco se hace con el puesto en la portería como titular, que ya no abandonó hasta la temporada 81- 82 en que viene otro gran portero a ocupar la portería, el gran Paco Buyo, procedente del Deportivo de la Coruña.

En esos años fue internacional con la Selección Española B en siete ocasiones. Con la Selección Española era un clásico en las convocatorias, 18 veces convocado pero no llegó a debutar, al tener por delante en esos años, entre otros, al mítico José Ángel Iribar y luego a Luis Miguel Arconada.

El apelativo de “Super Paco” con el que pasó a la posteridad, surgió en los JJOO de Montreal (Canadá) en 1976 en un partido contra Bulgaria por sus intervenciones sensacionales y antológicas. Paró incluso un penalti en el último minuto que le permitió a la selección pasar de ronda. Desde aquel día el bueno de Paco pasó a ser conocido como "Super Paco". El apodo con el que pasó a formar parte de la leyenda del fútbol se lo puso el periodista sevillano, Fernando Gelán.

De la talla futbolística de "Súper Paco", da fe el hecho de que en una temporada fue designado por los periodistas deportivos españoles como mejor jugador de la Liga, teniendo como competidor, entre otras grandes estrellas, al mismísimo, Johan Cruyff que fue el segundo. Al final de su carrera retorna al Cádiz ya con 35 años y en 1985 abandona la práctica del fútbol.

Francisco Ruiz Brenes, “Súper Paco” ha sido uno de los grandes porteros contemporáneos del Sevilla Fútbol Club, y en la actualidad presume y disfruta de su sevillismo de granito desde su domicilio en San Fernando, desde donde se desplaza cada domingo a la bombonera de Nervión para ver jugar al equipo de sus amores.


“Súper Paco” jugó nada mas ni nada menos que 251 partidos con el Sevilla Fútbol Club, entre las temporadas de 1972 y 1984 y encajó 273 goles. Desde este blog felicitamos a Francisco Ruíz Brenes por ese nombramiento que hace justicia a uno de los grandes sevillistas, dentro y fuera del terreno de juego.


Una alineación tipo de la temporada 1979-80 era la de la fotografía, formada por: Paco, Álvarez, Rivas, Diosdado, Nimo y San José. Agachados: Juan Carlos, Scotta, Yiyi, Bertoni y Montero. Entrenador: Miguel Muñoz.