
Fuimos mejores durante los noventa minutos, marcamos un gol más que el contrario que nos fue injustamente anulado, tuvimos siempre el control del partido, varias ocasiones claras de gol y para colmo, un trallazo desde fuera del área de Fernando Navarro, se estrelló en el larguero al comienzo de la segunda parte.
Pero todo eso no fue suficiente para traernos los tres puntos que por juego y actitud ganadora, siempre merecimos.
El Málaga, rácano en su planteamiento y vulgar en el aspecto táctico, se encontró con dos serias desaplicaciones defensivas de nuestro equipo para, de manera increíble, colocarse con un 2-0 que parecía insalvable conforme avanzaba el encuentro.
Pero el Sevilla Fútbol Club, magníficamente dirigido desde el banquillo por Manolo Jiménez, arriesgó tras el descanso cambiando el dibujo del equipo con una línea de tres atrás, que luego resultó ser decisiva para la remontada final.
El partido seguía increíblemente adverso con ese doloroso 2-0 que para nada hacía justicia en el marcador, y en eso Jiménez, mejoró nuevamente al equipo cuando decidió sacar a Perotti en sustitución de un desdibujado, Jesús Navas.
La primera jugada del joven argentino fue extraordinaria. Dribló en la media punta a cuantos rivales le salían al paso y luego colocó un pase de oro a Kanouté que esta vez no perdonó. Era el 2-1 y el equipo vio posible la remontada aunque faltaba poco más de quince minutos para finalizar el choque.
Y el empate llegó cuando surgió la combinación entre dos brasileños. Adriano, emulando la jugada de Daniel Alves en la final de Eindhoven, colocó un centro preciso y precioso sobre la cabeza de Luis Fabiano que hizo el mismo gol que en aquella inolvidable final de la UEFA en el Philips Stadium.
2-2 y ocho minutos para intentar dar la vuelta al partido. Pero ya no hubo tiempo para más. Un punto de oro que sirve para aumentar a seis puntos la cuarta plaza tras la derrota del Villareal en el Calderón, y deja las diferencias con el quinto clasificado de la liga, con los mismos ocho puntos de ventaja. Pero queda una jornada menos.
Lo mejor la reacción del equipo y su actitud de no bajar los brazos nunca. Lo peor, conceder al contrario dos goles de ventaja en sendos fallos defensivos que pudieron costarnos el partido.




