miércoles, 21 de diciembre de 2011
Con todo respeto, estimado Presidente
domingo, 18 de diciembre de 2011
A esto no hay derecho

La liga ya no es competitiva, y será así mientras Madrid y Barcelona se lleven todo el botín en juego, pero esa verdad no puede camuflar un desastroso planteamiento de nuestro entrenador, ni tampoco esa actitud de brazos caídos en la que se han refugiado hoy muchos de nuestros futbolistas. A esto no hay derecho
El Real Madrid es un equipo difícil de meterle mano. A sus muchas virtudes y pocos defectos, hay que sumarle la impronta que le ha dado Mourinho, ese polémico personaje, pero magnifico entrenador que ha sabido inculcar entre sus futbolistas algo tan elemental en cualquier grupo humano como que la colectividad, prima por encima de la individualidad. Con Mourinho, el que no corre no juega, se llame Kaká, Benzema u Ozil. Y en eso el Madrid también nos han ganado hoy por goleada. A esto no hay derecho.
Es difícil cuando te meten seis goles en tu casa, encontrar algún argumento que de alguna forma te haga más llevadero ese escandaloso marcador. Pero difícilmente tenemos los sevillistas esta noche algo a lo que agarrarnos. Sólo la actitud de Navas y Kanouté se salvan de esa indolencia con la que nuestros futbolistas han deambulado durante todo el partido por el césped de nuestra bombonera. A esto no hay derecho.
El equipo está a años luz del que hasta hace poco asombraba a toda Europa. La plantilla de futbolistas ha ido poco a poco vulgarizándose y descendiendo a mil por hora en calidad. Pero eso, que puede entenderlo la afición, debe estar compensado por la actitud de los futbolistas. Cuando la calidad del adversario es infinitamente superior, toca poner encima de la mesa la casta y el coraje que la supla. Y esta noche eso no ha pasado. Y a esto no hay derecho.
Después de 15 jornadas de liga disputadas con más pena que gloria, con partidos infames y derrotas lastimosas, más la eliminación prematura en la UEFA League y el “papelito” del otro día en Lepe, lo más suave que se puede decir de nuestro entrenador, es que el equipo sigue sin encontrar su seña de identidad. Mourinho lo dijo el otro día en la previa del partido: “no sé cómo va a jugar el Sevilla”…nosotros tampoco. Y a esto no hay derecho.
Para ganarle al Madrid, tiene que estar en la hierba tus mejores futbolistas, entre ellos Kanouté. Cuando salió el de Mali íbamos ya 0-3. Y a esto no hay derecho
Contra el equipo más veloz del Planeta, pusimos la pareja de centrales más lenta: Fazio y Spahic; contra la pareja de centrales más en forma del campeonato: Pepe y Sergio Ramos, pusimos al indolente Negredo en solitario. Y Ronaldo y Di María pasando por encima de nuestros centrocampistas. A esto no hay derecho.
Marcelino tuvo cuando llegó muchísimo crédito. Generó ilusión y transmitía empatía entre la afición. Pocos como él tuvieron la suerte de ganarse a la afición prácticamente sin hacer nada. Sólo su presencia y su discurso, valiente y atrevido sobre el papel, fue suficiente para hacernos creer a todos, que habíamos dado en el clavo con su contratación. Sólo seis meses después esas sensaciones se han ido difuminando a medida que el equipo no responde a lo que de él se esperaba. Hoy Marcelino es un entrenador cuestionado seriamente por la mayoría de la afición, y siendo eso relevante, todavía lo es más el hecho de que da la sensación de que la plantilla no cree en sus métodos. Y si a eso le sumamos el aparente deterioro físico de la plantilla, la conclusión es clara: A esto no hay derecho.
La afición empieza a recelar de las decisiones deportivas tomadas por el Consejo de administración y la dirección deportiva. Las miradas y las protestas irán destinadas más allá del banquillo, si este espectáculo se repite. Porque dos veces seguidas no puede meterte seis goles el Madrid. Y menos el día del homenaje al comandante Drago. A esto no hay derecho.
viernes, 16 de diciembre de 2011
A por ellos…..
Allí donde habitan los vikingos,
cueva de Alí Babá,
cada domingo,
pongamos que hablo del Madrid.
Cuando salen de Chamartín,
pisotean el país,
Pepe dando leña, por detrás de Higuaín,
pongamos que hablo del Madrid.
Los niños ya no quieren ser vulgares,
y a los niñas les da por perseguir,
a Cristiano y sus cofrades,
pongamos que hablo del Madrid.
Los árbitros no engañan,
la mano negra les acompaña,
¿eso es una patraña?,
pongamos que hablo del Madrid.
El Pizjuan es una torcida cabreada,
el balón, un palmo tras la raya,
en la banda hay un canalla,
pongamos que hablo del Madrid.
Si viene el elefante blanco,
que me busque en Gol Sur ,
en ese asiento donde yo crecí,
pongamos que hablo del Madrid.
Uno a cero en el descanso,
Mou casi llorando,
no está Iturralde para seguir robando,
pongamos que hablo del Madrid.
En Nervión se apagan los focos,
todavía resuena el tambor de Juan el “faquir”,
mi equipo pudo con todos,
pongamos que hablo del Madrid.
Duerme la bombonera,
centenaria cuna carmesí,
que arrullo con mi bandera,
pongamos que ganamos, Sí o Sí.