sábado, 28 de febrero de 2009

Nos gusta visitar la Catedral


Algunos volverán a escribir, como hicieron cuando ganamos en liga al Deportivo de la Coruña, que jugamos contra los suplentes del Athletic Club. Otros escribirán que Joaquín Caparrós de nuevo fue un amigo tirando el partido poniendo los suplentes. Aunque a estos últimos se les olvide que al Depor lo echamos de la Copa con Caparrós y con Lotina. Incluso habrá algunos que rizando el rizo del periodismo apepinado, todavía defienda que este era un partido de mentira.

Nos da igual. Tres puntos mas en el casillero y a preparar el segundo asalto de la semifinal de Copa. Tercera victoria consecutiva en liga. Nueve puntos de nueve posibles, que no es lo mismo que nueve de treinta y seis, y volvemos a ganar en la Catedral, un escenario, hasta hace muy poco tiempo, que cada vez que jugábamos nos caía un saco de goles.

Hicimos los deberes con nota. Buen partido, sin especulaciones, con buena circulación de balón –extraordinario partido de Romaric- con un maravilloso Kanouté – este jugador será recordado como uno de los grandes futbolistas de todos los tiempos en el Sevilla Fútbol Club – con un juego de bandas magnifico – Perotti volvió a dejar sensación de jugador caro- y atrás una defensa muy cuajada; magnifico Fernando Navarro, muy bien Drago, que no notó la inactividad, Squillaci en su línea de sobriedad, Mosquera cada vez mejor y cogiendo confianza y bajo los tres palos, otra vez D. Andrés Palop Cervera, el mejor portero que yo he visto defender la portería del Sevilla Fútbol Club desde que tengo uso de razón.

El miércoles volveremos a la Catedral, un sitio donde nos gustar ir de vez en cuando.

Quien da primero, da dos veces

Y de eso se trata, de salir airoso de ese doble enfrentamiento en tierras vascas contra uno de los equipos con mas solera en el fútbol español: El Athletic Club de Bilbao.

Si algo hemos aprendido los sevillistas en este último lustro, es que en fútbol el partido más importante siempre es el próximo que se disputa. No hay lugar a elucubraciones ni a pensar más allá del siguiente partido.

Los equipos grandes, y el nuestro lo es, pelean cada partido como si fuese una final, y ese es el camino del éxito. Fuimos bicampeones de Europa porque disputamos cada eliminatoria como si fuese la mismísima final; fuimos el mejor equipo del mundo dos años consecutivos, porque partido a partido, minuto a minuto, teníamos entre ceja y ceja el rival de turno y no perdíamos el tiempo en pensar más allá de eso.

Hay que ganar mañana, entre otras cosas, porque además de que somos mejor equipo que el histórico Athletic, será el mejor antídoto para frenar la efervescencia copera que se vive en la capital del bocho.

No hay lugar para el relajamiento. Ganar esta noche en Bilbao es sinónimo de que nuestro Sevilla Fútbol Club, sabe competir en cada momento. Ya lo dijo ese carismático entrenador que un buen día ocupó nuestro banquillo, el narigón Carlos Salvador Bilardo: los jugadores clase “A” son aquellos que juegan miércoles y domingos durante todo el año. Y el Sevilla Fútbol Club, tiene de estos unos cuantos en su plantilla.

Está en juego, ni más ni menos, que jugar el año próximo la Liga de Campeones.

La lista de convocados la componen: Palop, Javi Varas, Mosquera, Squillaci, Konko, Adriano, Fernando Navarro, Drago, Fazio, Maresca, Romaric, Renato, Duscher, Jesús Navas, Acosta, Diego Capel, Perotti, Kanoute y José Carlos.

No viajan: Luis Fabiano, Escudé, Koné y Javi Navarro por lesión y David Prieto por decisión técnica

martes, 24 de febrero de 2009

¿Libertad para que?




Sabida es la idiosincrasia de esta ciudad dividida en casi todo. La dualidad de la capital de Andalucía se manifiesta en todos los ordenes de la vida y el sevillano ya está acostumbrado a convivir con ella. Macarenos o trianeros, curristas o espartacos, seguidores de Belmonte o de Joselito, y por supuesto, sevillistas y.... los que no tienen la suerte de serlo.

De esa dualidad no se libra ningún sustrato de la sociedad. Y por lo tanto el periodismo apepinado forma parte de esa realidad objetiva. Yo comprendo que tiene que ser difícil para un periodista que escribe con tinta verde contar los éxitos obtenidos, las finales jugadas, los títulos conseguidos, describir la borrachera carmesí que nos ha hecho sentir en estos últimos tiempos el Sevilla Fútbol Club, el equipo más grande del Sur de Europa.

Tiene que ser una dura carga para los plumillas deportivos de esta ciudad, dar fe de que en Nervión se juega a Copas, mientras que camino de Cádiz pintan bastos desde el principio de los tiempos.

Ramón Rodriguez Verdejo, nuestro Director Deportivo los puso en su sitio el otro día en sala de prensa. Y nuestros infalibles, objetivos, y veraces periodistas (primera pedorreta) han puesto el grito en el cielo.

Libertad de expresión, reclaman.
Información veraz, aducen.
Contar la realidad, exigen.

¿Y quien cuestiona eso en el Sevilla Fútbol Club?

¿Qué cadenas impiden a nuestros sesudos periodistas proclamar la realidad futbolística de esta ciudad?

¿Qué mordaza invisible les tiene la boca cerrada para contar la verdad?

¿Qué poder oscuro les obliga a no contar las cosas como son?

Por eso es pertinente, visto la desmesura con la que maltratan a nuestro club, preguntarles a esos articulistas de poca monta, a esos aprendices de la noble profesión de periodistas:

¿Libertad para qué?

¿Para mentir inventando supuestos enfrentamientos entre Luis Fabiano y Manolo Jiménez, como lanzaron todos a coro, unos detrás de otro, apenas hace tres semanas?

¿Para enturbiar, enrarecer, entorpecer y cuestionar torticeramente lo que es incuestionable, futbolísticamente hablando, en nuestra ciudad?

¿Para no contar, o lo que es peor, ocultar la información, de la denigrante ofensa que los descerebrados nazis del Frente Atlético, hicieron a la memoria de Antonio Puerta en el Ramón Sánchez Pizjuán?

Las redacciones deportivas de los medios de comunicación sevillanos, saben que en Nervión existe un proyecto ganador sustentado en el binomio Del Nido-Monchi y antes de ayer con Caparrós, después con Juande, ahora con Jiménez, y mañana con el que esté, ese proyecto es irrenunciable, entre otras cosas, por que nos ha dado a los sevillistas en los últimos años, éxitos deportivos envidiados en otras latitudes.



¿Porqué entonces ponerlo continuamente en solfa?

¿Porqué siempre la botella está medio vacía?

¿Tan difícil es reconocer, que sólo dos equipos de España pueden jugar la final de la Copa del Rey en Valencia, y que uno de ellos puede ser el Sevilla Fútbol Club?

¿Tan cuesta arriba se hace reconocer que el Sevilla Fútbol Club está codeándose en los últimos tiempos con la galaxia futbolística española y no perdido entre el polvillo que va dejando el cometa en la cola?

¿Tiene que ser fuera de nuestra ciudad, donde se nos reconozcan los méritos deportivos al Sevilla Fútbol Club?

No es fácil en el fútbol español abrirse hueco, de manera seria, rigurosa y continuada, entre los dos poderes futbolísticos que representan el Madrid y el Barcelona. La historia del fútbol en España está llena de ejemplos de proyectos fracasados, entre otras razones, por la barrera mediática, federativa y arbitral que ha impedido históricamente, que haya alguien que haga sombra al poder establecido.

A diferencia de otras ligas de prestigio en el mundo, y no sólo en Europa, donde puede salir campeón un amplio ramillete de equipos, aquí no hay igualdad de oportunidades para todos. La historia de la liga lo demuestra. Casi el 65 por ciento de los títulos tienen color merengue y azulgrana.

El resto se reparten las migajas que, de vez en cuando, muy de vez en cuando, caen fuera del plato.

Por eso da mucha rabia, mucha tristeza y porque no decirlo, mucho asco, comprobar que nuestros periodistas deportivos, los mismos que gastan sus energías en vender humo verde, colaboran, directa e indirectamente en esa zafia estrategia.

El sevillismo es exigente y quiere seguir instalado en el éxito, claro que sí. Tiene derecho a ello y nos lo hemos ganado a pulso. Nos hemos instalado entre los grandes de España y de Europa y no queremos salir de ahí; hemos creído en el mensaje de nuestro Presidente, de que lo mejor está por llegar y queremos ayudar a que se cumpla.

Hemos salido airoso y sin ayuda de nadie, de nuestra particular travesía del desierto y no queremos volver a tragar arena. Hemos ganado cinco títulos y no estamos dispuestos a cerrar la sala de trofeos.

Y nuestros medios de comunicación, libres e independientes (segunda pedorreta) no se enteran. Mejor dicho no quieren enterarse. O peor aún. Se enteran, claro que se enteran, pero se dedican a poner barro verde en el camino.

Entrar en el discurso periodistico de que somos los mejores del mundo cuando ganamos y los peores cuando perdemos es un insulto a la racionalidad y a la inteligencia de los sevillistas y no voy a perder ni un minuto en eso, pero hay que decirle a los impacientes de siempre, a los descontentos con casi todo, a los que se hacen eco de las ondas radiofónicas envenenadas de resentimiento, a los que tienen por bandera el pesimismo, a los que el árbol no les deja ver el bosque, a los que reman en dirección contraria aún siendo sevillistas, a los que todo les parece mal, a los que se mueven como pez en el agua en la crispación y la confusión, a los que se contaminan con la baba verde del periodismo independiente y libre de la Sevilla deportiva (tercera y última pedorreta), a todos los que se amparan en la libertad de expresión para disparar contra todo aquello que se mueve en blanco y rojo, que los balances hay que hacerlo siempre al final de la línea de meta, y no a mitad de la carrera.

En fútbol tres puntos son tres puntos, y no hay ninguna otra milonga. Y estamos terceros a estas alturas de temporada. Y a las puertas de otra final donde tendremos el honor, si superamos la eliminatoria contra el Athletic Club, de defender nuevamente el futbol de nuestra ciudad.

Por todo eso la pregunta que hacíamos era pertinente. No manchen la honrosa y noble profesión periodística con libelos y difamaciones. Utilicen la libertad de expresión y la libertad de información que recoge nuestra constitución con anchura de miras. Dejen a un lado las máscaras verdes con las que se camuflan. Informen, contrasten, sean veraces, sean objetivos. Eso es lo que les pidió Monchi y lo que exige el sevillismo a los periodistas deportivos de Sevilla. No deformen la realidad, ni la enturbien, ni empañen una trayectoria deportiva exitosa, orgullo del fútbol de nuestra ciudad.

domingo, 22 de febrero de 2009

Dejen paso, por favor


Que llama a la puerta de la Champions, el Sevilla Fútbol Club. Otra noche vibrante en Nervión. Nuestro equipo ha derrotado, de manera merecida, a un rácano Atletico de Madrid que vino al Ramón Sánchez Pizjuán con un ojo puesto en la eliminatoria de Champions del próximo miercoles contra el Oporto.

El equipo colchonero solo quiso ganar el partido en el tramo final. Hasta entonces, su juego, insulso y conservador, solo pretendía mantener unas tablas en el marcador que de poco le servían en el gol average particular con el equipo de nuestros amores.

Partido espeso, trabado y con escasisimas ocasiones de gol por parte de ambos equipos. Pero sin duda de ningun tipo, si alguien quiso desde el principio ganar el partido, este fue el equipo más grande del sur de Europa.

Tres puntos de oro que situan a nuestro Sevilla Fútbol Club en magnificas condiciones para volver a disputar la temporada próxima la Liga de campeones. El 1-0 refleja fielmente lo sucedido en el trerreno de juego donde hay que destacar, una vez más y por encima del buen tono general del equipo, la figura menuda, pero brillante, de un magnifico Jesús Navas que está dandole la razón a quienes pensabamos que sin Alves en el equipo, su figura, su protagonismo y su influencia en el juego del equipo saldría fortalecida.

No hay ningun delantero en España que defienda mejor que Navas. No hay ningun delantero en Europa que aporte tanto al juego colectivo del equipo como Jesús Navas. Y si encima marca el gol del triunfo, apaga y vamonos.

Tres puntos de oro para seguir aspirando a todo. No hay debate. Las bocas calladas y quien se aburra con el juego del tercer clasificado de la liga española puede cambiar de canal y divertirse viendo el partido de tenis que se ha jugado esta noche en el Barnabeú.

sábado, 21 de febrero de 2009

El colchón con los colchoneros



Los precedentes con el Atlético de Madrid invitan al optimismo. Ya ganamos en la primera vuelta en el Vicente Calderón y a día de hoy, nuestro Sevilla Fútbol Club, es, deportivamente hablando, que no en presupuesto, muy superior al segundo equipo de la capital de España.

El partido de esta noche en Nervión pone punto y final a una semana plagada de declaraciones y de intenciones. Sólo vale ganar para seguir callando bocas. Para seguir siendo terceros en la mejor liga del mundo. Para confirmar que el mejor equipo del sur de Europa, sigue estando en la élite del fútbol español.

No será fácil doblar la rodilla del rival. Tampoco tendremos un amigo con el árbitro designado para impartir justicia, pero nos jugamos tanto en el envite, que no cabe distraerse con nada que no sea tener entre ceja y ceja la portería del Atlético de Madrid.

Partido grande esta noche en la bombonera y algo más que tres puntos en juego. Hay ganas de revancha en el sevillismo que vio como en la pasada temporada, un solo gol, dio al equipo de la ribera del Manzanares la oportunidad de jugar la Champions a costa de nuestro club. Y no es la primera vez que el gol average juega en contra de nuestros intereses.

Estamos ante una magnifica oportunidad de ampliar el colchón que tenemos con uno de los equipos que, en teoría, debía de disputarnos una de las plazas que dan derecho a jugar la Liga de Campeones. De nosotros depende echar a la cuneta a uno de esos rivales directos que compiten con nosotros por los mismos objetivos.

Necesitamos romper la racha de malos resultados en el Ramón Sánchez Pizjuán. Necesitamos romper la línea de irregularidad que atraviesa el equipo en casa. Si ganamos, será una victoria de más de tres puntos. Y podemos.

Nuestro rival de mañana viene con la ansiedad de un equipo herido, de un proyecto, uno más, mutilado por los resultados. Lleva sólo seis puntos de los últimos siete partidos disputados. Ha cambiado de entrenador. Ha cambiado de sistema. Y además tiene por delante, la eliminatoria de Champions con el Oporto y el cuádruple enfrentamiento con los grandes de la liga española, por este orden: Sevilla, Barcelona, Real Madrid y Villareal.

No hay duda, mañana cuando termine el partido, el colchón con los colchoneros debe ser de ocho puntos.

Esta es la convocatoria de Manolo Jiménez: Palop, Javi Varas, Mosquera, Squillaci, Konkó, Adriano, David Prieto, Drago, Fazio, Maresca, Romaric, Renato, Duscher, Jesús Navas, Lautaro Acosta, Capel, Perotti, Kanouté y José Carlos. Tiene buena pinta este chaval.

Son bajas para el encuentro el sancionado Fernando Navarro, además de los cinco lesionados, Luis Fabiano, Escudé, Chevantón, Koné y nuestro añorado capitán, Javi Navarro.

jueves, 19 de febrero de 2009

Monchi es De Granito



Ramón Rodríguez Verdejo "Monchi", Director Deportivo y miembro del Consejo de Administración del Sevilla Fútbol Club, es una de las máximas autoridades para hablar. No vamos a valorar ahora la gestión de Monchi, ni antes del Sevilla Campeón, ni después. Creo que todos los Sevillistas De Granito comprenden perfectamente lo que Ramón representa en nuestra entidad, hay tantas cosas positivas que nos llevaría 3 días escribir un post destacando todas sus virtudes.

La cuestión en este momento pasa por conocer cuál es la forma de fracturar la marcha de un club y los métodos utilizados para que esta fractura llegue a realizarse. Primero se pide la cabeza del entrenador, porque suele ser el eslabón más débil, todo esto acompañado de infames ataques a jugadores que según se vea, están rindiendo de una forma u otra. Si la cabeza del entrenador rodase, a continuación vendría la crítica al director deportivo, para más tarde, pedir la del presidente.

Ayer se pudo comprobar en la rueda de prensa de Monchi, que en nuestra ciudad, hay una serie de periodistas que están por la labor de fracturar el proyecto, puesto que hay sectores de la prensa, que no sólo atacan al entrenador, sino también lo están atacando a él mismo, al presidente, a los jugadores, a todo lo que se menee.

Que el director deportivo del Sevilla Fútbol Club haga una rueda de prensa para decirles :
"
Vengo a tenderos la mano, esto no puede seguir así, he llorado de ansiedad en esta temporada, no podemos estar jugando finales todos los partidos, comprendo que vuestro trabajo es el día a día, pero si perdemos recibimos palos, y si ganamos recibimos palos, por tanto, aquí hay algo que está fallando, porque cuando se pierde, es normal y las críticas se asumen, pero ¿también críticas cuando se gana?, algo está fallando por vuestra parte"
Está claro, buscan fracturar el proyecto, no buscan otra cosa. Llevamos desde principio de temporada escuchando semana tras semana : ...los fichajes no valen...., el entrenador no vale..., el proyecto se cae

Esto no es contar la realidad deportiva de lo que está ocurriendo. Por eso sale Monchi en el momento idóneo. No se trata de informar o no informar sobre si los fichajes han sido buenos, rentables, o no lo ha sido, eso pasa en todos sitios. No se trata de contar si el equipo ha jugado bien o ha jugado mal. Se trata de la constante desacreditación a la labor de entrenador y cuerpo técnico. Se trata de vender que en el Sevilla Fútbol Club, las cosas no se hacen tan bien como se vende. Se trata de mentir, de contar lo que no es, y así, las críticas lloverán por todos sitios. Se trata de decir que el equipo gana, pero no convence. Y no convence porque el que está en el banquillo no convence.

Mi opinión personal es que Monchi ha tenido que salir a la palestra para decirle a la prensa lo que nadie es capaz de decirles, que no es ni más ni menos que lo siguiente : "estáis tendiendo una trampa a la opinión pública con el juego del equipo, una cosa es que el juego no sea todo lo vistoso posible que puede ser, y otra muy distinta el hecho de cargaros a jugadores como Mosquera, dar palos al entrenador, porque queráis o no queráis, el equipo está donde está, por tanto, ya que contáis la realidad de las cosas, y decís que el equipo no juega bien, no se está tercero jugando mal, o por casualidad, por tanto, ¿cuáles son vuestras intenciones, contar la realidad de las cosas diciendo sólo que el equipo juega mal, algo falla no?

Para conseguir esos ataques, se están escudando en la Afición Sabia y Soberana de Nervión, aprovechando que a un sector de la grada no les gusta Jiménez. Han visto la fractura, por ahí están entrando, y van a seguir haciéndolo. El otro día puede leer un comentario de un sevillista en el blog de Jesús Alvarado que decía que aunque el equipo se metiese en Champions y llegase a la final de la Copa del Rey, quería que Jiménez a final de temporada se fuese y no siguiese. ¿Esto cómo se llama?.
Nadie, nadie, garantiza nada al renovar a un entrenador, o al traer uno nuevo, porque eso es IMPOSIBLE. Nosotros no somos el Madrid que gana una liga y echa a Capello, no podemos permitirnos esos lujos de ricos, nosotros no somos ricos, somos GRANDES que es distinto.

Por Dios, el sevillista que diga que si Jiménez, con la plaga de lesiones, mete al equipo en Champions, y llega a la final de Copa, no quiere que siga, ese sevillista creo yo que hay algo que tiene que hacerse mirar. Que yo no digo que esas personas no sean sevillistas, ni más ni menos sevillistas, yo lo que digo es que tienen un problema de valores. Porque no habría nada más grande para un sevillista como Manolo Jiménez el hecho de poder llegar a una final con su equipo, sólo eso, una final, y cumplir el objetivo que le ha marcado la entidad con la clasificación para Liga de Campeones.

Muchos dirán que esto sería hipotecar el club al sueño de un sevillista, y yo digo que qué hipoteca más bonita sería poder meternos en una trampa con la Inmobiliaria Jiménez, porque nos ha traído otra final y otra clasificación para Champions.

Uno de los condicionantes que nos hizo grandes a través de nuestra historia es saber ser agradecidos en todo momento y tratar a los sevillistas que pasaron por el club con el máximo de los respetos, por eso, si el sueño de Jiménez se transforma en realidad, y nos lleva, a partir de ese momento, será renovado automáticamente, pero habrá personas que también tendrán que renovar algunos de sus valores.

Por el contrario, si el sueño no se hace realidad, los Sevillistas De Granito sólo asumiremos la tristeza de no haber podido conseguido las cosas este año, para renovar nuestra alegría en cuanto comiencen a rodar las cosas de nuevo. Porque una cosa es el proyecto, otra el entrenador, los jugadores, aunque todo está relacionado en sí mismo, pero lo que jamás cambiará, es el proyecto de Sevillista De Granito, porque ese nació un 14 de Octubre de 1905, y está más vivo que nunca, se llama Ramón Rodríguez Verdejo y le dicen Monchi.

martes, 17 de febrero de 2009

Kanouté: 50 goles con el Sevilla FC en 1ª División


Las virtudes deportivas de Frederic Oumar Kanouté son suficientemente conocidas por el sevillismo como para reiterarlas en este post. Prácticamente desde el día de su debut con la camiseta del Sevilla Fútbol Club en el verano de 2005, la grada de Nervión vio en ese espigado y elegante jugador el paradigma de un futbolista equilibrado, serio, generoso con el equipo, preparado para defender y atacar cuando el tiempo del partido lo requiere y sobre todo, con una solvencia para elegir siempre con el balón en los pies la mejor opción de las posibles.

Todas esas cualidades deportivas se adornan con el atributo de la naturalidad y la modestia. Una virtud que demuestra cada vez que celebra, sin aspavientos, con respeto al contrario, un gol. Pero si el Kanouté futbolista es un portento, tras ese uno noventa y dos de anatomía se esconde un ser humano con mayúsculas.

Pudo ser internacional por la Francia triunfante de Zidane, Thierry Henry, Anelka y compañía, pero eligió enfundarse la camiseta de Mali, el pais de sus ancestros, un rincón olvidado del mundo en el continente africano y que tiene, entre otras desastrosas estadísticas, la peor tasa de mortalidad infantil del mundo.

Pudo invertir sus ganancias millonarias en bolsa, pero eligió gastarse los cuartos en construir en Bamako, capital de Mali, la Ciudad de los Niños, una institución que garantizará de por vida que miles de niños no mueran abandonados a su suerte en las calles.

Pudo emplear su tiempo libre en viajar de vacaciones a Punta Cana como hacen algunos galácticos, pero decidió aprovechar hasta el ultimo minuto de su tiempo libre en crear y desarrollar la Fundación Kanouté, una institución humanitaria que hará posible construir un orfanato, levantar un centro de salud y abrir otro de educación y formación en Mali, paliando así las carencias de una de las zonas más pobres del continente africano.

Pudo mirar para otro lado, pero decidió ayudar a construir en Sevilla un lugar de oración para los creyentes de su religión musulmana.

Pudo organizar uno de esos bolos de moda de “Los amigos de...contra los amigos de...” pero prefirió liderar, junto con su Fundación y la del Sevilla Fútbol Club, una iniciativa solidaria que bajo el lema de “Champions for África”, reunió a los mejores jugadores del mundo con el propósito de obtener fondos para luchar contra la mortalidad infantil en el continente africano.


Y ahora que este extraordinario futbolista y mejor persona, ha conseguido su gol número 50 con la camiseta del equipo más grande del sur de Europa en Primera División, me quedo, entre todos esos goles, con el gol que le endosó a la barbarie la noche del Deportivo de la Coruña.

Aquél gol pudo dedicárselo, como muchos otros padres, a su familia, pero decidió levantarse la camiseta para recordarnos a todos que se estaba cometiendo una atroz matanza de inocentes civiles que morían bajo las bombas del ejercito israelí en Gaza.

Me quedo con el gol que le hizo a la injusticia. Con el gol que le sirvió para que un árbitro le amonestara, insensible a la razón, con una tarjeta amarilla. Con el gol que le valió tres mil euros de multa por unos juristas deportivos absolutamente desconectados de la realidad.

Aquella noche, Frederic Oumar Kanouté hizo lo de siempre, miró arriba, al cielo, y se cubrió la cabeza mostrando orgulloso en su corazón, un mensaje de rabia escrito sobre una enlutada camiseta. En ella se leía, en tres idiomas, en tres culturas la palabra: PALESTINA.

El árbitro le mostró tarjeta amarilla. El comité de competición le sancionó posteriormente con tres mil euros de multa. Ya sabemos cuanto cuesta defender la vida y la paz para nuestros jueces deportivos.

Kanouté recordó con ese gol, el mejor gol de su carrera futbolística, la vida cegada de más de 300 niños palestinos asesinados en una desigual guerra de piedras contra tanques. Ninguna bandera, ninguna frontera, ninguna patria, ninguna creencia religiosa o politica justifica la muerte de un niño.

Pasará el tiempo y Kanouté será recordado por los aficionados del Sevilla Fútbol Club, no solo como uno de los grandes delanteros de toda la centenaria historia del equipo mas grande del Sur de Europa, capaz de conseguir una gesta deportiva difícilmente igualable por algún otro, sino también porqué en él se encarna aquél halo de fraternidad que nuestro primer presidente lanzó el 14 de octubre de 1905, el día que nació una ilusión.